Mi primer día en NA
Hoy es otro día más, un lunes de noviembre en donde he dado un par de pasos, claro está, después de un fin de semana de reflexiones.
El sábado pasado tuve cita con mi psicóloga, fue una
sesión muy fructífera en donde abordamos dos temas principales: mi proceso de
duelo y mi proceso de adicción. Ambos van de la mano, ya que el proceso de
adicción surgió como respuesta al duelo -esto no me di cuenta hasta después de
un tiempo-.
Durante la sesión hablamos de las cosas que extraño de mi
ex pareja. Entre ellas la forma en que me miraba, la cual expresaba mucho amor
y cariño hacía mí. Las caminatas por la tarde tomados de la mano, los abrazos,
los besos de patito, los gestos de amor en donde ella me presentaba a sus amigues.
Esto me ayudó a ser consiente sobre lo que extraño, y me
llevó a preguntarme: extraño las acciones, ¿o extraño a la persona? En esta
noche puedo responder sin ninguna duda que la extraño a ella, y todos los
momentos que pasamos juntos.
Sin embargo, la última vez que nos vimos fue muy extraño.
Nos reunimos, ella sentada en el sofá, yo sentado en una silla. Estuvimos a dos
pasos de distancia, pero emocionalmente la sentí a ella muy distante. Su mirada
hacía mí había cambiado mucho. Sus palabras cargaban una frialdad transaccional
de quien habla con un desconocido no muy grato.
Esa tarde le dije que la había extrañado mucho, y que me
gustaría estar con ella. Su respuesta fue que ella sentía que yo no estaba
preparado para esta relación, y a cuatro meses de haber terminado siento que es
cierto.
Estar tan cerca de ella me hizo querer tomar su mano,
llevarla a mi rostro y sentir lo suave que son, me hizo también querer abrazarla
mucho mucho. Sus manos y sus abrazos eran aún muy cálidos. Propuse abrazos, o
abrazadita a como le decíamos, lo cual implicaba irnos a la cama.
En la cama cedimos a nuestros impulsos, no sin antes ella
preguntarme si esto no me haría daño, a lo que contesté que no, pero por dentro
sabía que esto me daría expectativas.
Cuando terminamos, me quería quedar con ella, quería
dormir esa noche con ella, pero no quiso porque pensó que caeríamos en el mismo
tipo de relación. Ella me propuso un tipo de relación meramente de encuentros
sexuales, lo cual está bien. Sin embargo, yo anhelaba un tipo de intimidad
mucho más grande, a la cual ya habíamos tenido acceso. Esa tarde no dije ni sí,
ni no. Solamente tomé mis cosas y me fui, pero mi respuesta fue no, aunque no
se la expresé verbalmente. Creo que entendió de manera implícita ya que no hemos
tenido contacto el uno con el otro desde ese encuentro.
También, estoy trabajando el proceso de mi adicción.
Sospecho que salté de co-depender de una relación a una droga, porque hay cosas
que debo trabajar seriamente en mí. En este año pasé de no consumir ninguna droga,
a fumar todos los días por la noche en mi apartamento. Me asusté la noche en
que me fumé un porro, y luego me fumé otro logrando enrrolarlo de una forma
impecable, cosa que nunca me había pasado, pero a como dicen: la práctica hace
al maestro.
También me sorprendí de mi mismo cuando compré una gran
cantidad de marihuana, y tomé dos taxis a un barrio desconocido, solito, por la
noche, para poder comprar mi droga. No pienso que la droga está mal, tiene
muchas características benéficas si se consume de forma controlada, consiente e
informada, pero realmente a mi me estaba sirviendo como un escape de la realidad,
para no sentir la tristeza que me agobia en estos momentos ante mi ruptura.
Es por eso que tomé el consejo de mi psicóloga, y me uní
a un grupo de narcóticos anónimos. Hoy fue mi primer día, me dieron una fraternal
bienvenida con pizza y muchos consejos de los participantes, quienes, siguiendo
la norma del grupo, se llamaban adictos y yo me presenté de la misma manera.
Me alegró mucho que los temas a tratar, y el proceso de
mejora va mucho más allá de dejar de consumir. Me dijeron que se tratan temas
de codependencia, de celos, de ser mejores personas, de que nuestra
personalidad florezca, y que deje de estar escondida detrás de esas etiquetas
que nos han catalogado como Luis el loco, Luis tapi, Luis monte; sino como Luis,
el que puede ser divertido, el que puede estar triste, el que puede amar, el
que puede querer a sus amigos, el inteligente, el amable, el que puede ser todo
lo que se proponga, y no tiene que agradar a todos.
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