Ella sigue ahí...
Ella lucia tan linda para mí, una cara que me decía inocencia y me hacía llenar de expectativas mi mundo; me llenaba de una felicidad tan grande con sus abrazos, tanto que deseaba nunca apartarme de ella. Todo estaba saliendo muy bien, pasos ligeros para que no hubiese tensión entre nosotros, aunque la comunicación nunca resultó del todo bien, más que todo era un intento gratificante de aceptación entre los dos, debido a atracciones que trataban de llenar vacíos a través de falsos gestos de entendimiento y amor. Me resulto muy difícil darme cuenta que después de que todo era muestras de cariño y afecto, se transformó en un “ándate a la verga, por favor”. Tratando de rescatar lo que había pasado antes, me acercaba a la apariencia de desesperado, aunque un día decidí parar y no demostrar interés; ahí fue cuando ella volvió a mí, y yo por un arranque de orgullo y de hombría machista, decidí no dar respuesta positiva, aunque en mi interior me invadían las ganas de estar con ella. M...