Lo que se hablo el 19

 Otro día más de este duelo.  En estos últimos días he pensado mucho en vos. La vida extrañamente me ha llevado a lugares donde ya estuviste. Tanto así que estuve en un retiro en el tu antiguo colegio. Allí, no pude dejar de imaginar que estuve pisando el mismo suelo que alguna vez pisaste, talvez en otra época. Me imaginaba que el pajarito que cantaba alguna vez te cantó a ti. Me tomé la libertad de acercarme a la cancha de deportes donde seguramente alguna vez corriste.

Me gustó mucho, fue muy bonita sensación. Te estaba conociendo más, talvez algo que jamás conocería de vos. Me gustó mucho, pero hoy me dijeron que ese tipo de comparación no es saludable, yo pienso que me trae paz.

El día de ayer participé en el voluntariado, y nos llevaron a una comunidad. Allí jugué con niños y niñas de las comunidades. Hubo un momento cuando miré a una niña y me conmovió mucho. Me dio ganas de llorar la situación en la que viven, y son solo niños que quieren jugar, quieren descubrir el mundo, algo como yo.

Creo que fui un niño cuando te descubría y me conmovía con cada momento tu lado. Todo fue muy romántico, muy saludable para mí, ojalá haya sido para vos.

Durante el voluntariado, encontré una amiga tuya. Esto me hizo sentir muy nervioso, la saludé porque sabía que la conocí en algún lado. Cuando me dijo de donde, me mencionó tu nombre. Me emocioné, me dio nervios. Hablé de bicicletas sacando mi lado de “buen conversador”. Pero luego me sentí un poco mal porque quería preguntar como estabas y enviarte mis saludos. Creo que así está bien, sino lo hice, no lo quise forzar.

Sin embargo, en la semana he visto tu foto de perfil en whatsapp algunas veces. A veces también veo las fotos que Facebook permite ver de perfiles privados y me conmueven, me gustan, me encantan, pero me traen nostalgia que me hace llorar. Esto muchas veces me ha dado ganas de escribirte, de saber como estas. De proponer que nos veamos y nos abracemos. Pero tengo muy en claro que no será sano.

Me propuse esperar un año para poder hablarte. Quisiera para ese entonces, haber sanado más de lo que he sanado. Me parece increíble que han pasado ya 6 meses desde que me cortaste, pero el tiempo pasa muy rápido. No recuerdo, sin embargo, cuanto tiempo ha pasado desde la ultima vez que nos vimos.

Recuerdo que me emocioné un montón cuando me escribiste. Me emocioné tanto que no sabía que contestar. Todas las respuestas que se hacían en mi cabeza parecían erradas, pero no puedo expresar en palabras cuanta emoción sentí.

Fue mucha más emoción al verte. Ver tu cara que me gusta tanto, te mirabas tan bonita. Tu ropa me encantaba. Miraba tus manos y quería tomarla. Luego propuse abrazarnos, pegar cachetes y me sentí muy feliz. Luego tuvimos relaciones, fue muy difícil -emocionalmente-, porque yo no quiero solo relaciones sexuales con vos. Al saber que solamente eso querías, corrí. Tome todo lo que necesitaba para no tener que verte de nuevo, porque me puso muy triste saber que solo eso querías de mí y nada más.  

Me gustaría volver a ver pero me da miedo que solamente quieras eso.  Sí es así, o incluso no quieres nada, sentiré paz, talvez. Estaré triste, será difícil, pero no sé si será más difícil que esta etapa. Me encantaría que me escribieras, que vieras cuanto he crecido. Creceré más, mucho más. Sé que será un proceso lento, duro, pero me gusta mucho en lo que me estoy convirtiendo y lo clara que se ven mis metas. Algo estable. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

No para los dos

hasta después del martes..